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Mujeres y Salud

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Pareja

La salud y el sexo

Hasta hace pocos años, la sexualidad no era vista como un aspecto de la salud de hombres y mujeres; sólo estaba vinculada al placer, y por tanto era tema prohibido. Pese a que la sexualidad misma fue planteada hace siglos como un tod o que involucra mucho más que el coito, el imaginario colectivo siguió ubicándola en un peldaño difícil de alcanzar: "mientras más lejos de lo público, mejor".

Dos de los aspectos más callados, pero al mismo tiempo más influyentes en la vida armoniosa de una persona (y de ésta con su pareja), son la disfunción eréctil y la ausencia de relaciones sexuales. La primera, aunque no la padecemos las mujeres, nos afecta en tanto parejas; la segunda forma parte de un gran mito que durante siglos se nos ha endosado: que no necesitamos tanto de esos contactos como los hombres.

Lo cierto es que ambas situaciones atraviesan a las parejas y modifican dramáticamente la calidad de su relación.

El fantasma de la disfunción eréctil

A la disfunción eréctil (DE) se le define como la incapacidad persistente en el varón de lograr o mantener una erección suficiente para permitir una relación sexual satisfactoria. Se estima que en México la padecen (en algún grado) siete millones de hombres, fundamentalmente mayores de 40 años.

La doctora Marina García Bravo, especialista en terapia de pareja y una de las realizadoras del Estudio Global Pfizer de Actitudes y Conductas Sexuales 2002 , explica que uno de los objetivos fue conocer el impacto de la disfunción eréctil en las mujeres en lo individual y como pareja, así como en la familia y en el ámbito social.

Los estudios revelaron que, para la mayoría de las mujeres, la enfermedad es un problema de pareja, mientras que los hombres la perciben como un asunto individ ual . También se mostró que en las parejas, generalmente la mujer está más informada respecto a la disfunción.

El análisis fue realizado a 500 personas de ambos sexos, de distintos niveles socioeconómicos en la ciudad de México.

Una de las principales consecuencias de la disfunción eréctil es la disminución de la autoestima y seguridad en los roles masculino y femenino. El hombre suspende toda actividad sexual; al no ser ya requerida eróticamente, la mujer duda de su atractivo físico y habilidad sexual; se siente rechazada y teme una posible infidelidad. Incluso, el hombre le impide acercársele con un beso o un abrazo, pues los traduce como preámbulo de una actividad sexual. La negación a este tipo de contacto cierra una vía muy importante de afecto para ellas, afirma García Bravo.

De esta manera, conforme se acentúan la autodevaluación y el rechazo, se rompen los canales de comunicación, abriendo el paso a la violencia y la desconfianza de que su pareja lo engañe o vaya a terminar haciéndolo.

Por eso el varón pone en marcha mecanismos de control y cuestiona las salidas y citas de su pareja, su forma de vestirse o maquillarse. El resultado es contraproducente, pues sólo aumenta el resentimiento femenino. Sin embargo, sí es común que el hombre caiga en una infidelidad para autoafirmar su virilidad y así culpar a su pareja de la disfunción.
El estudio resalta que, a causa de estas tensiones, las relaciones en el núcleo familiar se afectan; hay desatención de ambos hacia los hijos, intolerancia y agresividad. Ocurre el llamado efecto cascada : el hombre hostiliza a los hijos o bien a su mujer, y ésta a aquéllos.

En el ámbito social, en ocasiones el hombre comienza a ingerir más alcohol (incluso drogas) y, por ejemplo, si la esposa o pareja toca el tema, es hostilizada y se le exige que finja que no pasa nada. Otra consecuencia de la enfermedad en ambos es bajar el rendimiento laboral y la apatía en las actividades diarias.

Por último, la DE -indica el estudio- puede ser un factor de divorcio y violencia intrafamiliar. Cuando la situación se encuentra en esta fase, las mujeres presentan malestar por insatisfacción sexual, rechazo y celos, dando pie en ocasiones a fantasías sobre infidelidad. Sin embargo, se refrenan por temor a afectar su imagen y por una idea de respeto a sus hijos, subraya la entrevistada.

García Bravo señala que las mujeres juegan un rol fundamental para solucionar una disfunción; el estudio demostró que son las primeras en buscar ayuda. Reactivar la comunicación debería ser el primer paso, aunque en ocasiones puede ser riesgoso para ellas. Precisa que "la satisfacción sexual no es la única preocupación de ellas; les interesa su pareja y el vínculo amoroso y marital que han formado".

Todos y todas tenemos el derecho y la necesidad biológica y erótica de disfrute del sexo. La cardióloga Ana Elena Vadillo, del Hospital General de México, asegura que tener un mínimo de cien orgasmos al año, eleva la longevidad y disminuye en 50 por ciento el riesgo de mortalidad.

El desafío en lo social, según la especialista, plantea nuevos paradigmas sobre la masculinidad y la feminidad, la participación de la pareja en el diagnóstico y tratamiento, así como la información actualizada entre los trabajadores de la salud y los medios de comunicación.
La disfunción eréctil tiene cura en prácticamente todos los casos. Si tú estás viviendo tal circunstancia, platícalo a fondo con tu pareja y dense la oportunidad de vivir a plenitud su sexualidad. Si te asaltan dudas al respecto, ya sabes que siempre contarás con el apoyo de nuestros especialistas .

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